El conflicto bélico provocado por la decisión de Vladimir Putin de invadir Ucrania, lejos de ir a mejor, parece que se intensifica. En las últimas horas, el ejército ruso ha bombardeado de manera tan agresiva la región de Lugansk que, según el gobernador de la misma, es imposible evaluar los daños y cuantificar el número de bajas.

En un hecho insólito desde el comienzo del conflicto, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha salido de la capital para dirigirse a la zona este del país, la más afectada hasta el momento por los ataques del ejército ruso.

En su viaje a Járkov, Zelenski ha visitado a las tropas de este importante frente y ha declarado que la zona está en una situación sumamente complicada. 

Járkov es la segunda ciudad más importante de Ucrania tras Kiev, y ha sido uno de los objetivos principales del ejército de Vladimir Putin desde el 24 de febrero, fecha en la que se consumó la invasión de Rusia a Ucrania que tanto se temía en el resto de mundo.

La ciudad ha sido bombardeada tanto con misiles como con artillería y las autoridades han pedido a la población que extremen la precaución ya que, en términos generales, estaban manteniendo unos niveles de normalidad y abriendo establecimientos y negocios dentro de las posibilidades diarias de una ciudad bajo las bombas.

El ejército ruso se hace con un punto importante

En las últimas horas, los rusos han confirmado que han tomado el control de Liman, un punto estratégico en la región del Donetsk. La importancia de la zona radica en que se trata de un nudo ferroviario de vital relevancia para unir las principales localidades de la región.

Asimismo, el presidente Zelenski ha asegurado que unos dos tercios de las infraestructuras principales de la zona, incluidas viviendas, están parcial o totalmente destruidas, por no hablar de las cuantiosas bajas tanto de militares como de civiles. La reconstrucción del país una vez acabe el conflicto durará años y tendrá un coste prácticamente incalculable para Ucrania.